El fracking: una apuesta energética que pone en riesgo el futuro del planeta
El mapa mundial del fracking muestra una clara división entre países que apuestan por la explotación de gas y petróleo no convencional mediante fracturación hidráulica, y aquellos que han decidido prohibirla o suspenderla debido a sus riesgos ambientales. Países como Estados Unidos, Argentina, China, Canadá y Arabia Saudita son algunos de los que han optado por profundizar en la explotación de estos recursos, mientras que al menos 15 países han decidido prohibir o suspender la técnica. En México, el gobierno federal ha iniciado un proceso de análisis sobre la factibilidad de la extracción de gas natural mediante fracking, lo que ha generado preocupación entre las organizaciones ambientalistas.
La explotación de gas no convencional mediante fracking ha generado un intenso debate en torno a sus impactos ambientales. En Argentina, el aumento de la actividad ha coincidido con un mayor número de sismos registrados en la provincia de Neuquén, lo que ha llevado a organizaciones ambientalistas a cuestionar la seguridad de la técnica. Por otro lado, Arabia Saudita se ha sumado recientemente a la extracción del gas no convencional con el desarrollo del yacimiento de Jafurah, donde se prevé multiplicar la producción de gas hacia 2030 y 2036 mediante tecnologías avanzadas de fracking. Sin embargo, la falta de regulación y control en la industria del fracking ha generado preocupación sobre los posibles daños ambientales y a la salud humana.
Un juego de riesgo: la explotación del gas no convencional y sus consecuencias
La decisión de permitir o prohibir el fracking es un juego de riesgo que pone en juego el futuro del planeta. Por un lado, la explotación de gas no convencional puede proporcionar una fuente de energía importante y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, los riesgos ambientales y a la salud humana associatedos con la técnica son significativos. La falta de regulación y control en la industria del fracking ha generado preocupación sobre la posibilidad de contaminación del agua y del aire, así como sobre los posibles daños a la salud humana. Es importante que los gobiernos y las organizaciones internacionales tomen medidas para regular y controlar la industria del fracking, y que los ciudadanos estén informados sobre los riesgos y beneficios de esta técnica. ¿Estamos dispuestos a pagar el precio ambiental y a la salud humana por la explotación del gas no convencional, o debemos buscar alternativas más seguras y sostenibles?
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